Alexis Parra*

A LA MEMORIA DE UN GRANDE

"Este 16 de octubre se cumplirán 40 años desde que la figura de Juan Pablo II subió al trono de San Pedro, un Papa que marcó fuertemente por 25 años el gobierno de la Iglesia, pero también el escenario internacional"

A la sorpresiva muerte del Papa Juan Pablo I los cardenales una vez más fueron convocados al conclave, no era tarea fácil,  ya que el elegido debía no solo guiar la barca de Pedro por las siempre complejas aguas de la historia sino además aplicar el Concilio Vaticano II, iniciado por Juan XXIII y finalizado por Pablo VI y aún más el elegido debía introducir a la Iglesia en el tercer milenio; el nuevo sucesor de Pedro realmente debía ser un pastor a la medida del corazón del único pastor, Jesús.

Luego de cuatro votaciones el humo blanco salido de la chimenea de la capilla Sixtina anunciaba que los cardenales habían escogido a un nuevo Papa. El cardenal protodiácono Felici, haría una vez más el público anuncio: “Annuntio vobis gaudium magnum: ¡habemus Papam!” Le respondio el clamor de la multitud, que luego aguardo. Felici continuó: “Eminentissimum ac reverendissimum Dominum Carolum, sanctae romanae Ecclesiae cardinalem Wojtyla, qui sibi nomen imposuit Ioannem Paulum Secundum.” El hombre mencionado era el primer Papa no italiano en 455 años y el primer Papa eslavo de la historia, el Papa número 264.

El papa Juan Pablo II inaugura solemnemente su ministerio como pastor universal de la Iglesia el 22 de octubre del año 1978. El mensaje dicho en su primera homilía eran las palabras de Jesucristo a sus discípulos: “¡No tengáis miedo!”. Este resuena hasta el día de hoy por lo profundo y profético de su mensaje: “No tengáis miedo a acoger a Cristo y aceptar su poder. Ayudad al Papa y a cuantos desean servir a Cristo; servid, con el poder de Cristo, a la persona humana y a toda la humanidad. 

No tengáis miedo. Abrid las puertas a Cristo de par en par. A su poder salvador se abren las fronteras de los estados, de los sistemas económicos y políticos, los vastos campos de la cultura, la civilización y el desarrollo. No tengáis miedo. Cristo sabe “lo que hay dentro del hombre”. Sólo él lo sabe”

Esta primera homilía será decisiva para comprender el fructuoso pontificado del Papa Juan Pablo II; si Pablo VI abrió la posibilidad de llevar el Pontificado fuera de los límites de Roma, Juan Pablo II hará de esta posibilidad sello de su pontificado, sumando un total de 104 viajes fuera de Italia, en los cuales visitó más de 129 Países convirtiéndose así en un verdadero Papa peregrino, un genuino constructor de puentes que busco infatigablemente confirmar en la fe a sus hermanos dispersos por las cinco continentes y ofrecer el servicio samaritano de la Iglesia a un mundo plurireligioso como laico.

Son numerosos los documentos escritos por el Santo Papa, entre los cuales contamos: catorce encíclicas, 11 constituciones apostólicas, 15 exhortaciones apostólicas, 45 cartas apostólicas, 18 motu proprio, entre lo más relevante. Difícil es poder señalar cual de todas ellas es la más relevante ya que cada uno de estos documentos entregan alguna luz sobre este basto pontificado. 

Pero si tuviéramos que escoger uno de estos documentos para tratar de comprender la ruta de Juan Pablo II se podría señalar la carta programática de su pontificado “Redemptor Hominis”, promulgada el 15 de marzo de 1979. Ella apunta en tonos de gozo que el hombre ha sido redimido por Cristo; redimido en el alma y el cuerpo; la redención señalará está íntimamente vinculada con la dignidad humana, con la encíclica buscará unir la misión de la Iglesia al servicio del hombre. La encíclica ofrecía al mundo una Iglesia enamorada de la humanidad, y por el más sólido de los motivos: porque “Tanto amó Dios al mundo” (Juan 3,16) que envió a su único hijo como redentor del hombre. Si la modernidad se tomaba enserio la historia humana el Papa dirá que la Iglesia también.

Redescubrir la carta programática en este aniversario, nos ayuda a acercarnos a otros documentos con una mirada distinta como “Redemp Missio” la cual aborda el carácter misionero de la Iglesia, “Ecclesia de eucharistia” la cual aborda la importancia de la Eucarístia en la vida de la Iglesia o “Dives in Misericordia” la cual habla sobre la misericordia divina tema que será la columna vertebral del Papa Francisco; cada una de ellas y el conjunto del cuerpo doctrinal siempre estará teñido por la importancia de la dignidad humana profundamente vinculado con los derechos humanos los cuales encontrarán en Juan Pablo II un verdadero paladín.

A 13 años de la muerte del Papa polaco, recién la Iglesia del tercer mileno ha comenzado a comprender su basta enseñanza que tendrá seguramente repercusiones en las generaciones venideras. Tanto la nuestra como las próximas generaciones debemos apostar por el ser humano, por sus derechos, animados por esta sencilla pero potente frase de Juan Pablo II: “¡No tengáis Miedo!. 

En el aniversario de su elección recordamos las palabras del Papa emérito Benedicto XVI, dichas en los funerales del Papa: “Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana de la casa del Padre, nos ve y nos bendice. Sí, bendíganos, Santo Padre.”

 

Alexis Parra, Profesor de Religión y Moral de la Pontificia Universidad Católica. Licenciado en Estudios Pastorales, mención Humanidades, PUC.