Pontificado

FRANCISCO: SEIS AÑOS DE COMBATE CONTRA EL MAL

Una creciente y decidida lucha contra los abusos sexuales en la Iglesia, avances en el ecumenismo y el diálogo con otras religiones, el cuidado de la casa común y su ya proverbial franqueza, marcan sus seis años de pontificado.

"Queridos hermanos y hermanas, buenas tardes". Ese fue su informal saludo a los miles de fieles que repletaban la Plaza San Pedro el 13 de marzo de 2013. En pocos minutos hizo patente su estilo sencillo: solo vestido con la sotana y esclavina blancas -sin la muceta de raso- dialogó con los peregrinos, les pidió que rezaran por él y enmudeció a la multitud durante varios segundos de oración silenciosa por su pontificado. Y el cierre también lejos de lo usual: "Buenas noches y buen descanso". En doce minutos y 20 segundos mostró su estilo: cercano, cálido, improvisador, profundamente espiritual, franco.

Estas características son de las que le han servido para abordar la grave crisis que vive la Iglesia en todo el mundo al salir a la luz pública los casos de abuso sexual, de poder y de conciencia por parte de personal consagrado. Tras su visita a Chile, envío cartas al Pueblo de Dios que peregrina en Chile y del mundo, se reunió con víctimas y les pidió perdón en nombre de la Iglesia. Aceptó renuncias de obispos a sus cargos y ha dimitido del estado clerical a sacerdotes, incluso cardenales, como el Arzobispo emérito de Washington, Theodore McCarrick, a quien le quitó primero su dignidad cardenalicia y luego el ministerio sacerdotal. El tema sigue vigente al término de este año de su pontificado: El cardenal Pell preso por delitos de abuso en Australia. Un tema que seguramente seguirá siendo una prioridad para el Papa, sobre todo de cara a las víctimas.

Otro acontecimiento relevante fue el encuentro en el que Francisco convocó a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo denominado "La protección de los menores en la Iglesia". Las propuestas de esa asamblea están siendo sistematizadas para llevarlas a cabo en todas las diócesis.

En octubre del año pasado Francisco pidió a los católicos de todo el mundo rezar durante todo el mes el rosario, para unirse "en comunión y penitencia, como Pueblo de Dios, pidiendo a la Santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del demonio, que siempre quiere separarnos de Dios y entre nosotros".

Al respecto, el periodista italiano Andrea Tornielli acaba de escribir: "Una vez más, el Papa recordó lo esencial: la Iglesia no está formada por superhéroes (ni siquiera súper papas) y no sigue adelante en virtud de sus recursos humanos o estrategias. Sabe que el maligno está presente en el mundo, que el pecado original existe, y que para salvarnos necesitamos ayuda de lo alto".

Una última muestra del intenso papado de Francisco en este sexto año es su viaje en febrero a los Emiratos Árabes, primera visita de un Papa a la Península Arábiga. En la oportunidad, el Santo Padre se reunió con el Gran Imán Ahmad Al-Tayyib y ambos firmaron el "Documento sobre la hermandad humana por la paz mundial y la convivencia común", en el que abogan por la libertad religiosa.

Críticas internas

Su forma de trabajar, su pensamiento y sus decisiones han sido también objeto de críticas. Hay quien incluso califica al Papa de "hereje", quien dice que rompe con la tradición secular de la Iglesia, quien se enfada porque "aporrea" a los cercanos y acaricia a los alejados, quien lo contrapone a los Papas precedentes. Y, sin embargo, Benedicto XVI ya había invitado a reflexionar sobre el discernimiento en la cuestión de la Comunión a los divorciados vueltos a casar en ciertos casos especiales. También Juan Pablo II ya había respondido a monseñor Lefebvre – hace cuarenta años – explicando el verdadero significado de la Tradición que "encuentra su origen en los Apóstoles y progresa en la Iglesia bajo la asistencia del Espíritu Santo".

Lo que piensa Francisco en algunos temas

Diplomacia de la paz: Francisco promueve la cultura del encuentro en ámbito ecuménico, interreligioso, social y político, sin olvidar la dimensión humana. Se mueve hacia la unidad, pero sin borrar las diferencias y las identidades.

Tiempo de la misericordia, pero rechazo a la corrupción: Sin duda, la palabra central de este Pontificado es «misericordia»: es el sentido de la Encarnación del Verbo. Es una palabra que escandaliza. Francisco se da cuenta. Dios es excesivo en su amor a sus criaturas. Sin embargo, hay un límite: la corrupción. El corrupto es el que no sabe que lo es, el que rechaza la misericordia divina. Y Dios no se impone. Hay un juicio final.

Menos clericalismo en la Iglesia, más espacio a laicos, mujeres y jóvenes: Francisco se opone al clericalismo, porque el pastor debe «servir» y tener «olor a oveja». Afirma que los laicos deben descubrir cada vez más su propia identidad en la Iglesia: no deben permanecer al margen de las decisiones. Basta ya de «obispos pilotos». Relanza el rol de la mujer, pero mirando su misterio, no su funcionalidad: no se trata de una lucha por el poder. Se trata de reflexionar sobre la hermenéutica de la mujer porque – reitera – María es más importante que los Apóstoles.

Evangelizadores con Espíritu: El Papa pide a todos los cristianos que sean «evangelizadores con Espíritu» para «anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, también a contracorriente», tocando «la carne de los que sufren», dando «razón de nuestra esperanza, pero no como enemigos que apuntan con el dedo y condenan». «Si logro ayudar a una persona a vivir mejor – afirma Francisco – con eso es suficiente para justificar el don de mi vida».

El cuidado de la casa común: En concordancia con el magisterio de Juan Pablo II y Benedicto XVI, el Papa Francisco nos recuerda que la del medio ambiente es una crisis socioambiental, y que la preocupación ecológica es más genuina cuando se propone salvaguardar las condiciones no sólo bióticas, sino también morales, de una auténtica ecología humana. Dice el Papa que "en él (San Francisco) se advierte hasta qué punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior" (Laudato Si' n° 10).

Fuente: Comunicaciones Santiago

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