*Por Ignacio Leiva

PENTECOSTÉS

"...No es un día feriado, no tiene una celebración comercial atrás y trata de una de las personas de la Trinidad menos rezada..."

A muchas personas les será ajeno el hecho de que este domingo se celebra Pentecostés. No es un día feriado, no tiene una celebración comercial atrás y trata de una de las personas de la Trinidad menos rezada.

En esta fiesta se conmemora la llegada del Espíritu Santo a los apóstoles y a la Virgen. Se le aparecieron lenguas de fuego en las cabezas, llenos de un coraje sin igual. Listos para salir a proclamar el Reino de Dios. Preparados para asumir su martirio. También es el origen de nuestra confirmación. En esta celebración le decimos “¡sí!” a hacer apóstol de Jesús. Recibimos al Paráclito, con sus siete dones para ser como San Pedro o San Pablo.

Pero este Tercero siempre es dejado de lado, no a propósito, por supuesto. Vemos a Cristo en todas las Iglesias, imágenes de Él sobran, o su vida en el Evangelio es conocida por todos. El Padre siempre está, se tiene claro la existencia de un Dios creador, se le recuerda y reza en todas las misas después de la consagración con el Padre Nuestro. ¿Pero el Santo Espíritu? Pocas veces se les ve, pocas veces se sabe qué pedirle -o qué agradecerle-.

Necesitamos volvernos a Él, en igual medida que con los otros Dos. En el Paráclito nos llega la sabiduría, consejo, ciencia, piedad, fortaleza, inteligencia y el temor de Dios. Ante una prueba es menester implorarle. Que medie en los temas de la política. Que viva en el Congreso iluminando. Que en cada casa de estudios sea Él quien lleve la discusión.

 

*Ignacio Leiva es estudiante de Ingeniería Civil de la Pontificia Universidad Católica y vocero de Voces Católicas. Participa activamente en la Pastoral UC y en su parroquia San Carlos Borromeo. Tiene especial interés en temas relacionados al rol de los laicos y jóvenes al interior de la Iglesia.