*Juan Pablo Cannata

"PROFUNDIZAR EN LA COMPRENSIÓN DE LOS CAMBIOS" ES LA CLAVE PARA TRANSMITIR VALORES

En un mundo donde prima lo inmediato y la lectura de la sociedad ha cambiado radicalmente, es cada vez más difícil comunicar los valores. Es por esto, que Voces Católicas, fundación que está al servicio de los medios de comunicación y de la Iglesia para explicar la posición de la comunidad eclesiástica en diversos temas sociales y de actualidad, organizó el seminario “Cómo comunicar la fe en tiempos de cambio”.

Este fue el primer paso para reflexionar sobre cuál es la mejor manera de comunicar los valores en una sociedad multicultural. Para esto, invitamos a Juan Pablo Cannata, sociólogo y coordinador de Voces Católicas en el Cono Sur, quién afirmó que  lo primero que se debe hacer es “profundizar en la comprensión de los cambios y cómo afectan a las personas. Desde esa escucha, podremos ofrecer un mensaje significativo y relevante para nuestros amigos, familiares y conciudadanos”.

      1. En el contexto actual de la Iglesia, ¿Qué rol deben tomar los laicos en la transmisión de la fe?  

Como ha dicho el Papa Francisco en numerosas ocasiones, parte de los problemas de la Iglesia provienen del clericalismo, que consiste en pensar que obispos y sacerdotes son el equipo titular y los demás estamos en el banco de suplentes. El siglo XXI está siendo el tiempo de aplicación de algo que ya remarcó el Concilio Vaticano II: los laicos -varones y mujeres- son protagonistas de la vida de la Iglesia y están llamados a un testimonio cristiano en su situación social, laboral y familiar. En este sentido, uno de los principales aportes de los laicos, es promover una cultura que valore la profesionalidad ya que la calidad de ésta es un servicio al Evangelio. 

       2.  El  Papa Francisco invita a la “cultura del encuentro” ¿Cómo podemos crear la cultura del encuentro entre la Iglesia y los laicos para transmiitr la fe? 

Una pregunta fundamental es: ¿qué puedo aportar desde mi identidad cristiana para mejorar el mundo actual, la vida de las personas y las instituciones? La violencia, el individualismo, y las tensiones culturales, políticas y socioeconómicas, amenazan con consolidar una cultura del descarte. Como han recordado los papas la Iglesia puede aportar a una ética del diálogo, a una cultura del encuentro como parte de su misión. Se puede hacer un aporte -como ha dicho el profesor Ángel Rodriguez Luño- de que parte fundamental de un “vivir bien”, se conforma por el “vivir juntos”, por la convivencia comunitaria, que logra superar conflictos y diferencias. El Papa Francisco lo resume en uno de sus principios: la unidad es superior al conflicto. Aplicar esto a la vida de todos los días es la cultura del encuentro: ser “artesanos de la paz y constructores de puentes”.

     3.  ¿Qué herramientas tenemos para crear un terreno compartido que fomente el diálogo y la apertura al Evangelio aún con aquellos que no creen?

Una herramienta principal es buscar identificar el terreno compartido. Por ejemplo, la Iglesia encuentra un terreno compartido importante en la ayuda a los vulnerables. Desde ese lugar, establece enormes relaciones positivas y posibilidades de aportar sus valores y su visión de fe. Francisco ha construido relaciones positivas a partir del valor compartido de la preocupación ecológica en “nuestra casa común”.  A partir de esto, propone el cuidado de los discapacitados, de los embriones, de los ancianos, de los pobres. Los valores compartidos son la base de la cultura del diálogo, desde las cuales se podrá compartir, aprender y ofrecer la propia experiencia del Evangelio. 

     4.  ¿Qué rol deben tomar en la sociedad las familias para transmitir la Fe? 

En una sociedad plural, donde se multiplican las diversas concepciones y propuestas sobre el bien, la familia es cada vez más importante en la comunicación de la fe y la visión cristiana. Estamos viendo como en numerosos países, las leyes y las instituciones se van adaptando a la nueva mentalidad multicultural -y por lo tanto- se distancian de una visión de la vida basada en el Evangelio. La familia -junto con la parroquia, la escuela, y los ámbitos sociales secundarios- deberán ser comunidades más creativas y comprometidas en la educación y promoción de los valores cristianos....focos de irradiación cristiana. 

     5. El uso que le dan los jóvenes a las redes sociales ¿Son una oportunidad para trasmitir la fe? ¿por qué?, ¿Cómo podemos utilizarlas para entregar un mensaje verdadero y honesto? 

Las redes sociales son una conversación más en la vida de las personas. Son un ámbito de despliegue de la propia visión del mundo, los valores, las relaciones. Espacios de evangelización cada vez más relevantes, porque por ahí pasa la vida de la gente. Para participar en esa conversación hay que entender la lógica del diálogo y tener algo interesante que compartir, aportar a las interrogantes, necesidades e inquietudes de las personas. Para comunicar en las redes, hay que hablar el lenguaje de las redes; para comunicarse con los jóvenes hay que hablar el lenguaje de los jóvenes. Y para esto, lo primero es “escuchar” para “sintonizar”, escuchar para aprender y escuchar para responder a las preguntas que nos hacen. En este sentido, el testimonio personal, las experiencias comunitarias, el deporte, la música y la solidaridad, parecen caminos compartidos por los jóvenes de todo el mundo. 

 6.  ¿Cuáles son los principales errores de los laicos a la hora de transmitir la fe? 

Quizá el primer error sea querer defender ideas, antes que ayudar personas. Es el riesgo de la “inmanencia” y la “autorreferencialidad”, es decir,  estar al servicio de las ideas que se juzgan verdaderas y fundamentales lo que justifica pelearse con las personas que se oponen a ellas. Siguiendo la propuesta del Papa que “la realidad es superior a la idea”, podemos pasar de la lógica inmanente del mensaje a la lógica trascendente del servicio al otro. Toda ayuda comienza por proponer una relación positiva, un puente sobre el que podremos compartir ideas, visiones y la propia experiencia de la fe. 

 

 

*Sociólogo y coordinador de Voces Católicas en el Cono Sur