Por Valeria López*

REFLEXIONES A DOS AÑOS DE LA REFORMA PARA LAS CAUSAS MATRIMONIALES

Los objetivos que el Romano Pontífice persigue alcanzar con esta reforma son: accesibilidad, celeridad y gratuidad de los procesos.

Al cumplirse ya dos años de la reforma de los procesos canónicos para la declaración de nulidad del matrimonio, vigente desde el 8 de diciembre de 2015, no parece prematuro hacer una reflexión sobre lo que ha sido su efectiva aplicación y el cumplimiento de los objetivos planteados por el Legislador.

En primer lugar, es necesario señalar que el Papa Francisco decidió dejar las causas matrimoniales en el ámbito de la potestad judicial de la Iglesia, ya que es el proceso judicial el instrumento que mejor garantiza la defensa de los derechos y la búsqueda de la verdad objetiva acerca de la validez o invalidez del matrimonio. De este modo, viene a mantener la constante praxis eclesial respecto a la conveniencia de la vía judicial para la tramitación de la declaración de nulidad del matrimonio.

Los objetivos que el Romano Pontífice persigue alcanzar con esta reforma son: accesibilidad, celeridad y gratuidad de los procesos.

Para ello, introduce algunas importantes novedades, por ejemplo: a) flexibilizar los fueros de competencia de los tribunales eclesiásticos, de modo que el principio de proximidad entre la parte y el juez, prime a la hora de iniciar un proceso de nulidad; b) eliminar el requisito de una doble decisión conforme a favor de la nulidad, de tal modo que toda sentencia que no es impugnada en los plazo establecidos, se hace ejecutiva; c) el processus brevior, para los casos donde, estando de acuerdo ambas partes, la pretendida nulidad del matrimonio está sostenida por argumentos evidentes, que pueden probarse fácilmente, y para los cuales el juez será el mismo Obispo, a fin de custodiar el principio de la indisolubilidad del matrimonio, que podría ponerse en riesgo en este tipo de proceso abreviado

La reforma propone, también, una etapa previa al inicio del proceso judicial, a la que denomina etapa prejudicial o pastoral, a cargo de estructuras diocesanas o parroquiales, donde agentes pastorales especializados tienen a cargo la tarea de acoger a los fieles, discernir sobre su situación particular, y si es el caso, acompañarlos hacia el paso siguiente en el tribunal eclesiástico.

Finalmente, ya en su Discurso a la Rota Romana del año 2015, el Papa Francisco se había expresado en estos términos sobre la gratuidad de los procesos: "Los sacramentos son gratuitos. Los sacramentos nos dan la gracia. Y un proceso matrimonial tiene que ver con el sacramento del matrimonio. ¡Cómo quisiera que todos los procesos fueran gratuitos!". Por tanto, no puede llamar la atención que en esta importante reforma sobre los procesos matrimoniales haya introducido también el tema de la gratuidad, Implementarla no sólo requiere de un plan gradual que permita alcanzar el objetivo, sino, en especial, un cambio en la forma de comprender el verdadero sentido de estos procesos y de la administración de justicia en la Iglesia. Este objetivo está directamente relacionado, también, con la intención de hacer los procesos más accesibles a los fieles, ya que elimina el factor económico como un eventual problema a considerar, antes de tomar la decisión de iniciar una causa matrimonial.

Nos encontramos en presencia de una de las reformas más importantes que ha tenido lugar en el ámbito del derecho procesal canónico, que exige una adecuación en el desarrollo de los procesos, de modo que se incorporen las modificaciones introducidas. No cabe duda que la correcta implementación de la reforma exige contar con un equipo de personas suficientemente formadas en este ámbito, y habrá que diseñar los mecanismos por los cuales brindar esa formación a todos los agentes involucrados.

Finalmente, si bien se han alzado voces que auguran un aumento de las nulidades matrimoniales, más bien se puede concluir que hubo – al menos en estos dos primeros años- un mayor número de solicitudes o de procesos judiciales iniciados para la declaración de nulidad del matrimonio canónico, pero el resultado de los mismos depende del cumplimiento de las normas procesales, el exhaustivo estudio de las pruebas, y la certeza moral que alcancen los jueces al momento de dictar sentencia.

*Valeria López es abogada de la Universidad de Buenos Aires, Licenciada en Derecho Canónico de la Universidad Católica Argentina y vocera de Voces Católicas. Actualmente es Patrono Estable del Tribunal Interdiocesano de Santiago y académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Además, integra la Junta Directiva de la Asociación Chilena de Derecho Canónico y el Consejo de Incidencia de la Delegación para la Pastoral Familiar. Se ha especializado en derecho matrimonial canónico y libertad religiosa.