Eugenio Yáñez*

TODAS LAS VERDADES SE TOCAN

"El diálogo implica precisamente poner el acento en los aspectos que unen y no en los que separan. La defensa de la vida y de los principios cristianos, es tierra fértil para seguir cultivando el diálogo interreligioso, cuyo fruto más precioso es precisamente lograr el respeto por la dignidad humana"

El 31 de octubre se celebra el día Nacional de las Iglesia Evangélicas y Protestantes. Un merecido reconocimiento “jurídico” a nuestros “hermanos separados en la fe” y ocasión propicia para reflexionar brevemente sobre la necesidad del diálogo ecuménico y/o interreligioso, que la Iglesia Católica viene proponiendo con mucha fuerza desde Paulo VI en adelante. Como las Iglesias Evangélicas no cuentan con una estructura jerárquica como la de la Iglesia Católica, el diálogo se ha llevado a cabo con los pastores u obispos de las diferentes iglesias. A pesar de esta “descentralización”, varias iglesias se congregan en la “Mesa Ampliada de Iglesias Evangélicas”, presidida en la actualidad por el obispo de la Iglesia Evangélica Pentecostal Reformada, Emiliano Soto.

Aunque en el último tiempo hemos ido aprendiendo algunas lecciones, los chilenos somos más proclives a acentuar lo que nos separa y no lo que nos une. Uno de los ámbitos, afortunadamente, que ha ido aprendiendo la lección es el religioso. La Iglesia católica o simplemente los laicos católicos, hemos ido conociendo mejor a nuestros hermanos evangélicos. Esto ha implicado un fructífero diálogo entre las diferentes iglesias, facilitado por la defensa común de la vida y en general, la de todos los principios cristianos. 

Cabe recordar que a mediados del siglo XIX se avecindan las primeras iglesias evangélicas en el país. En 1909 nace, por ejemplo, la Iglesia Metodista Pentecostal (la que tiene mayor cantidad de fieles). Más allá de las cifras (la Iglesia Evangélica es la segunda religión mayoritaria del país con un 16,4% de los chilenos mayores de 15 años), el aporte de los evangélicos al país es indudable, aunque no cuenten con una doctrina social, como la Iglesia católica. Poco a poco ellas han ido manifestando públicamente y sin ambigüedades su rechazo a los principios “anticristianos”. En un comienzo lo manifestaban “internamente”, por ejemplo, en sus Te deum. Ahora lo hacen públicamente a través del llamado a los candidatos presidenciables o mediante marchas en la calle como la de la semana pasada en Santiago. 

También agrupados en la Mesa Ampliada Unión de Iglesias Evangélicas,han manifestado en reiteradas ocasiones la preocupación de sus fieles por los distintos temas valóricos como el aborto, el matrimonio homosexual, la adopción homoparental, la ideología de género y la despenalización de la marihuana. Temas en los que coinciden plenamente con los católicos. 

Fruto de este diálogo es la “Carta acerca de los Valores Fundamentales sobre la Vida, el Matrimonio y la Familia” que el 4 octubre del 2011 entregaron diferentes iglesias al presidente Piñera. La misiva fue firmada por los obispos: Ricardo Ezatti, Sergio Abad, arzobispo Ortodoxo, el arzobispo Anglicano, Héctor Zavala, el líder de la Mesa Ampliada, Emiliano Soto y el Obispo Roberto López, de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile, junto al Obispo Francisco Anabalón de la Iglesia Pentecostal Apostólica.

El diálogo implica precisamente poner el acento en los aspectos que unen y no en los que separan. La defensa de la vida y de los principios cristianos, es tierra fértil para seguir cultivando el diálogo interreligioso, cuyo fruto más precioso es precisamente lograr el respeto por la dignidad humana. Esperamos que esos temas y otros tantos que también son “valóricos”, como la pobreza, la desigualdad, la educación, la violencia, etc....sigan alentando el diálogo ecuménico, porque, a fin de cuentas, como señalaba don Andrés Bello, todas las verdades se tocan. 

 

*Doctor en Filosofía y director del Instituto de Filosofía en la Universidad San Sebastián.