Loreto Manieu*

UN DÍA DEDICADO AL SEÑOR....

Que el lema de la peregrinación “La santidad de Cristo es mi vocación a vivir” junto a una de las frases destacadas de Santa Teresa de los Andes “Jesús mío, te ofrezco esta pena; pues quiero sufrir para parecerme a Ti, Jesús, amor mío” sea el faro de nuestra vida de oración y amor en la peregrinación

 

 

Como todos los años, este sábado 20 de octubre será la Peregrinación de Santa Teresa de los Andes, primera santa carmelita de América. Esto es un signo de gran orgullo, pero también, una gran luz que debe ser propagada por todo el territorio chileno, aún más considerando la situación que vive la Iglesia de Chile. Con la misma valentía y humildad de Teresa de los Andes, debemos ser focos de luz en el mundo y que mejor manera de hacerlo que “ponerse a caminar” ofreciendo esta peregrinación por la Iglesia chilena y sus necesidades.  

 Como lo pedía el Papa Francisco en su visita pastoral a los jóvenes en Maipú, debemos estar atentos a la llamada del Señor, estar conectados en todo momento para responder frente a las adversidades de la vida, porque “sin esa conexión que le da vida a nuestros sueños, el corazón comienza a perder fuerza, a quedarse también sin batería y como dice esa canción: el ruido ambiente y soledad de la ciudad nos aíslan de todo”. Peregrinar es una oportunidad para salir de uno mismo y pedirle a otro, en este caso a Dios, que lleve mi vida. Tenemos que “ir al encuentro del Señor” para que Chile sea una Patria mejor. 

 De nosotros los jóvenes depende el futuro de la sociedad, qué mejor manera de hacerlo que caminar horas y horas si con eso nuestra vida interior se afianza en el amor de Dios. Esto es lo que necesita la Iglesia según el Papa Francisco: “la Iglesia chilena (necesita) de ustedes, que nos «muevan el piso» y nos ayuden a estar más cerca de Jesús!". Acojamos el llamado del Papa, salgamos de nosotros, no perdamos oportunidad de dedicarle un tiempo al Señor y participemos de este gran momento que terminará con la Eucaristía, centro de la vida cristiana. 

 Que el lema de la peregrinación “La santidad de Cristo es mi vocación a vivir”  junto a una de las frases destacadas de Santa Teresa de los Andes “Jesús mío, te ofrezco esta pena; pues quiero sufrir para parecerme a Ti, Jesús, amor mío” sea el faro de nuestra vida de oración y amor en la peregrinación. El llamado a la santidad a lo largo de estos 27 kilómetros nos ayude a reflexionar y sea una invitación para cada uno de nosotros.

Todos desde nuestra realidad estamos llamados a la santidad. El mismo  Papa Francisco en la exhortación apostólica, Gaudate et exsultate dice que “todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra”. Por lo mismo, desde nuestras preocupaciones, miedos, alegrías, esperanzas y deseos vivamos la peregrinación como una oportunidad de aumentar y consolidar nuestra vida de fe para luego ser testigo del amor de Dios en mi propia realidad. 

 

*Loreto Manieu, periodista Voces Católicas.